Carlos Martínez, sembrador de Paz y Alegría desde su pescadería de Oviedo

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CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos: ¿Oí o soñé que emprendisteis un largo viaje para nunca más volver junto a nosotros? Si así fuese, lo sentiría mucho, ya que siempre fuisteis portadores de dulces sueños llenos de ilusión y de presentes llenos de realidades. Me resisto a creerlo. Me resisto a la idea de borrar de mi corazón la ruta en él impresa que os llevó a un lugar de Belén. De oro, incienso y mirra erais portadores. Imagen esto, conla adoración, de lo que las generaciones venideras le ofrecerían al Niño Dios: bondad, sencillez, honestidad.

No puedo creerlo. Y si es verdad que estáis camino del olvido, en el silencio del día que muere, os suplico: volved. Volved con un generoso perdón para los hombres de mala voluntad. Volved a las almas que necesitan de lo que vosotros representáis. Si no lo hacéis así, ¡adiós, puente encantador que conduce sin esfuerzo a lo acaecido en una Noche-Buena en un pueblecito de Jerusalén!

Os ruego que os detengáis antes de penetrar en las sombras del recuerdo. Si os vais, vuestro pisar irá apagando la luz. La insonoridad será tumba de la risa. La tenebrosidad se unirá a vuestra sombra. El niño se hará viejo como el adulto sin ilusión. Y el hombre maduro no tendrá opción, endeterminadas circunstancias, asentirse y pensar como piensan los niños.

Si nos dejáis seréis tan malos como los duros de corazón que no os quieren. No debéisde borrar del calendario una fecha escrita en el cielo y firmada más tarde con la sangre de Aquel ante el cual, al igual que los sencillos pastores, fuisteis los primeros en postraros cuando nació de María virgen. Con vosotros el Padre eterno nos dio la dádiva de la inocencia, de la juventud perenne, del amor que no fenece...

Al igual que el tiempo, sois lo permanente en esta carrera de la vida. Y si el primero pone nieve en nuestros cabellos, vosotros ponéis primavera en nuestro espíritu, que hace sea mas agradable el viaje cuyo destino es la perpetuidad...

Vosotros sois, queridos Reyes Magos, como música de un villancico que sale al encuentro de la letra impresa en el alma de cuantos, al igual que vosotros, ponen a los pies del Niño Dios lo mejor de cuanto poseen.

¿Veis porqué no podéis iros? Nos pertenecéis por derecho divino, ya que sois el lucero que nos señala el camino para llegar al encuentro con nuestro Padre Dios.

Y para terminar, decidme: ese fulgor, ese humedecer, ese ensueño que irradia de los ojos de los pequeñuelos cuando piensan en vosotros y en los juguetes que son su delicia, ¿no vale la pena para que, pese a todos los pesares, estéis siempre junto a ellos?

Mas aún. Cuando grandes y chicos ponemos o contemplamos un Belén, ¿sentiríamos la misma ilusión, la misma paz interior, si en la suma de que se compone este no estuvieseis vosotros junto a Jesús, María, y José...?

Firmado:
Carlos Martínez

Carlos Martínez, sembrador de Paz y Alegría desde su pescadería de Oviedo
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