Carlos Martínez, sembrador de Paz y Alegría desde su pescadería de Oviedo

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carlos en la pescaderíaCarta al director del periódico (Mala educación)

Querido amigo. Ayer, sobre las 12 del mediodía, me senté en un banco en el parque de San Francisco para leer la prensa y parte de una novela del oeste. Frente a donde yo estaba, y sentados en otro banco, había una pareja -chico y chica.-, como de unos quince años.

(Nunca se me olvida lo que siendo aún muy niño leí -no sé en qué- la contestación que dio un muchachito a un inspector, cuando este, en visita oficial a una escuela, le hizo la siguiente pregunta: "Vamos a ver, el hombre a qué reino pertenece, al animal, al vegetal o al mineral. El pequeño se quedó pensativo durante breves instantes, contestando a continuación. "Pertenece al Reino de Dios". ¡Bravo por el  chaval! y por la fuente donde manó tanta finura!)

Volvamos al parque. Los chicos no estaban sentados como Dios manda -no quiero que se me incrimine de partidista-, ni como mandan las buenas costumbres, ni como manda el más elemental principio de respeto a los demás; sus traseros se asentaban en la parte superior del  asiento, y los pies -al igual que los primeros-, donde no debían de estar.

Yo me dije: cuando se marchen limpiarán la base del banco; “que si quieres arroz, Catalina”. Se fueron y de limpiar, nada.

El incidente no tiene importancia, quedando solo reducido a la reflexión dolorosa de que hay tantos niños y adolescentes que están destruyendo -sin los pobrecillos darse cuenta de ello- algo tan puro, noble y hermoso, como es la esperanza que el futuro tiene puesto en ellos para la consecución de un mundo mejor. Un mundo donde el amor, la comprensión y la convivencia pacífica sean norte y guía de futuras generaciones.

Los jóvenes son generosos por naturaleza, y es la experiencia y el mal  ¡cuantas veces hace presa en ellos! al no encontrar resistencia por parte de aquellos que están obligados a defenderlos, encauzando sus jóvenes vidas por los caminos de la verdad, de la justicia, y del orden; limitándonos, las más de las veces -echándonos las manos a la cabeza- a escandalizarnos.

Parte de la juventud está muy mal: drogas, pornografía, desobediencia, indolencia. Siendo algunos de vosotros padres; siendo alguno de vosotros educadores, y siendo una parte de la sociedad, los que con vuestra indiferencia estáis dando el visto bueno al virus que está segando tantas vidas en flor...

Un cordial saludo

Firmado:
Carlos Martínez

Carlos Martínez, sembrador de Paz y Alegría desde su pescadería de Oviedo
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